25 abr 2019 – 12:00 AM
TEMAS: tecnología e innovación
Cualquier lector que posea un móvil o computadora, puede servir de testigo de cómo se ha convertido en víctima de una campaña de publicidad dirigida a sus preferencias. ¿Es casual? Según el escritor Tim Wu, durante gran parte de la historia humana, la privacidad era un privilegio de los ricos. Los siervos, esclavos, etc., no tenían derecho a la privacidad. Solo con el advenimiento de la clase media, en los últimos 300 años, la privacidad se convirtió en un fenómeno masivo. Sin embargo, ahora, las fuerzas del capitalismo que ayudaron a crearla y garantizarla, son las que la socavan. Soshana Zuboff lo llama ahora “el capitalismo de la vigilancia”, y resalta cómo nuestros datos personales se han vuelto medios de intercambio por gigantes como Google y Facebook. Solo hace unos días se anunció que Facebook se apropió sin permiso de los contactos de correos electrónicos de 1.5 millones de usuarios, desde 2016. Comcast y Verizon y otros grandes de la industria electrónica, espían para servir a sus propios intereses. Utilizando algoritmos y otros avances tecnológicos, estos conglomerados han desarrollado las herramientas que les permiten anticiparse a nuestras propias necesidades.
Una de las industrias que ha tomado ventaja de toda esta información privilegiada es la de seguros. Como lo subraya Sarah Jeong, una aplicación en tu smartphone puede indicar cuantas veces frenas y aceleras en tu carro. Esto, a la vez, puede ser evaluado por las compañías aseguradoras y así crear un esquema de tu conducta y riesgo, la cual determinará tu prima a pagar. La compañía de seguros de vida John Hancock está promoviendo un aparato que enviaría señales de tu estado fitness, como cuántas calorías diarias quemas, cuántas horas duermes, etc. La idea es que las primas de seguros que se paguen aumenten o disminuyan de acuerdo a esta información. Y esta, al ser intercambiada, afectará tu seguro de vida, de salud, el seguro de tu carro y hasta el de tu casa. Según Jeong, antes, cuando hacías un contrato con la compañía de seguros, esta tenía que recabar la información de una forma convencional, pero ahora, “la capacidad de colectar información es más grande que nunca”. Y afirma, “la avalancha de datos va a cambiar la naturaleza de la industria de los seguros”. Y no para allí. Tu apartado postal puede indicar a qué raza perteneces, cuando escoges tus palabras para presentar un currículum, estas indicarán tu sexo y hasta tu religión. Para Jeong no hay límites para lo que la inteligencia artificial pueda realizar. Por eso concluye: “mejor es que las aplicaciones sobre los consumidores se queden en el laboratorio”.
¿Ante toda esta hecatombe a nuestra privacidad, se han tomado algunas medidas en nuestro país? Ya desde 1965, la Corte Suprema de Estados Unidos falló a favor del derecho constitucional a la privacidad. Como dice Joseph Paradiso de MIT, “debemos preocuparnos por encontrar la manera de escapar de la detección ubicua, el monitoreo y la vigilancia continua”.
Estamos en pleno periodo político. Estoy seguro de que las campañas de casi todos los candidatos, que posean medios para hacerlo, han tratado de utilizar estos nuevos algoritmos y ventajas tecnológicas. Recordemos a Facebook y Cambridge Analytica, cuando se utilizaron los datos digitales de 50 millones de usuarios en la campaña presidencial de Estados Unidos en 2016. Por eso es importante que en Panamá se promulguen “leyes y prohibiciones que impidan a estos poderes compartir la información personal de cada uno”.
Ezra Homsany
El autor es empresario