Últimamente Rusia no deja de salir en las noticias. Ya sea por la crisis ucraniana y la anexión de Crimea, o por el hackeo a las computadoras del Partido Demócrata durante las últimas elecciones estadounidenses, se ha convertido en L’enfant terrible de la prensa internacional, especialmente en Occidente.

Para analizar mejor lo que ocurre tenemos que acudir a la geopolítica, que no es otra cosa que el estudio de los efectos de la geografía en la política y las relaciones internacionales.

Rusia es una inmensa masa continental que no posee fronteras naturales. Es una federación, con zonas de gran diversidad económica. Moscú produce el 20% del producto doméstico, y el país requiere de un líder autoritario centralizado para distribuir la riqueza y contener que no haya rebeliones en los campos.

Con la caída de la Unión Soviética, que Vladimir Putin ve con nostalgia y resentimiento, se perdieron dos millones de millas cuadradas, según el científico político Stephen Kotkin. Esta es una de las razones por las que el líder ruso ve a Ucrania como territorio natural ruso y no reconoce su existencia.

La personalidad de Putin se compone de una mezcla de resentimiento a occidente y patriotismo ruso. Él declaró: “Parece que los llamados ganadores de la guerra fría están determinados a tenerlo todo y a rehacer un mundo que solo sirva a sus propios intereses”.

También, como dice el politólogo, Eric Draitser, la lucha con Occidente por el control de Ucrania es una lucha por el control de las infraestructuras de gas. Y es que el 80% del gas que Rusia exporta pasaba por Ucrania.

Rusia salió de la crisis económica devastadora de los años 90 del siglo pasado, gracias a la exportación de productos energéticos como el petróleo, etc. Es por eso que, con esta batalla económica, se volvió al lenguaje de la guerra fría, al pintar a los rusos como una amenaza a la hegemonía de la OTAN en Europa, y se habla de un escudo balístico, de la guerra del este de Ucrania, de la anexión de Crimea y hasta de la lucha en Siria.

En parte la culpa la tiene Occidente. A mi juicio, se comportó muchas veces en forma arrogante y despectiva. El presidente Bill Clinton había prometido que no recibiría en la OTAN a los países del antiguo Pacto de Varsovia, promesa que incumplió.

Al ser una masa continental sin tener fronteras naturales, es lógico que Rusia se viera amenazada.

Dicho todo esto, ¿es Rusia una verdadera amenaza a Estados Unidos y Occidente? Su producto interno bruto representa el 1.5% a nivel mundial y el 15% del de Estados Unidos. Sin embargo, posee el poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y conserva el segundo arsenal nuclear más poderoso.

Entonces, cómo lidiar con esta nueva Rusia. ¿Conteniéndola, como en el periodo de la posguerra, o acercándola más a los valores de Occidente?

EZRA HOMSANY

01 MARZO 2017