21 nov 2018 – 12:00 AM
TEMAS: Sociedad
Después de haber dedicado gran parte de mi lectura al antisemitismo, sus causas, sus orígenes y consecuencias, debo confesar que ya nada me sorprende de este flagelo que, insistentemente, y muchas veces de repente, pulula en cierto sector de la Sociedad Occidental. Solo basta con leer ciertos panfletos como los denominados Los Protocolos de los Sabios de Sion, comisionada por el régimen zarista, en los que se habla de una Conspiración judía internacional para controlar, eso sí, tras bambalinas, los diferentes gobiernos mundiales para causar guerras y supuestamente llenar las arcas de los siempre culpables financistas judíos. Y es que como lo comprueban figuras como el talentoso tecnócrata norteamericano Henry Ford (el modelo T) ,y Adolfo Hitler en su escrito Mi Lucha, el antisemitismo siempre sirve como arma política de última instancia… Cuando no fácilmente se encuentra una causa o un obvio culpable, siempre aparece el eterno judío, responsable tanto del capitalismo como del comunismo, de las revoluciones o las contra guerras civiles.
Pero incluso para mí, que hasta ahora sugerí parecer curarme de todo espanto, las declaraciones de Wever marcan un hito en el que ahora podemos llamar, el antisemitismo deportivo beisbolero, o futbolero, o como se quiera llamar. Este señor, que funge como el secretario general del Órgano Legislativo, ha declarado el pasado domingo, 18 de noviembre, en La Prensa: que “ el día en que los políticos salgan del deporte, el deporte va a sufrir, porque la gente de billete (léase judíos o afines) no quieren poner nada. Son tacaños. Parecen judíos. Los políticos tienen la facilidad de aportar”, claro está (sin fiscalizar ni rendir cuentas a nadie).
Mi propósito no es educar al secretario general; ni siquiera instruirlo, para eso la bibliografía es bastante extensa. Sin embargo, recordarle que como dijo Winston Churchill (creo), la judeofobia es un arma de doble filo, y que muchas veces, por tratar de meter un jonrón… se poncha irremediablemente.
Ezra Homsany
El autor es empresario