Comenzando desde la noche del pasado lunes, el 15 de Nisán en el calendario judío, los hebreos de todo el mundo celebramos la fiesta de Pésaj, que dura ocho días, para conmemorar que el Todopoderoso nos libró de la esclavitud en Egipto, que duró más de 200 años.

Esta fiesta anunciaba el principio de la primavera y era de obligada peregrinación al Templo de Jerusalén. Como se recordará, después de nueve plagas, mientras el faraón se decidía por la libertad para después cambiar de opinión, vino lo más terrible, la muerte de todo primogénito. A los hebreos se les encomendó marcar con sangre las jambas de sus puertas para que el Ángel de la Muerte pasara sobre sus casas. De ahí, como algunos alegan, viene el valor etimológico de la palabra Pésaj. Sin embargo, el Tárgum de Onquelos la tradujo como “el que tiene piedad”.

Así pues, “tú debes recordar que tú fuiste esclavo en Egipto, y tú debes observar y cumplir estos estatutos”. (Deuteronomio 16:12). Esto se hace durante una cena especial llamada séder (del hebreo, derivado de orden). La cena que está llena de simbolismo y se come, entre otras cosas, hierbas amargas llamadas maror, para recordar la amargura sufrida por los hebreos en Egipto. También se come durante ocho días el matzá (pan ácimo).

Durante esta cena, se lee un libro especial llamado Haggadah. En la Edad Media estos se hacían como manuscritos, iluminados de gran belleza artística, algunos de los cuales me siento privilegiado en poseer, en su edición facsimilar. En este libro se narra la historia del éxodo de Egipto, pero no se menciona el nombre de Moisés ni una sola vez para recordar que Dios es el hacedor de todo.

Algunos estudiosos resaltan que el Haggadah se divide en 15 partes, que simbolizan la actividad que los levitas efectuaban durante el servicio del Templo en Jerusalén. Dicho sea de paso, algunos expertos bíblicos afirman que la última cena de Jesús, se dio durante la celebración del séder pascual.

Hasta hoy en día, los judíos sefarditas tienen la costumbre de comer cordero para recordar el sacrificio pascual.

Desde tiempos inmemoriales, la historia del Éxodo y la Haggadah ha servido de inspiración a todo pueblo oprimido. Y es que su mensaje es tan relevante hoy, como lo era hace más de 3 mil años. Desde los judíos luchando contra los babilonios, griegos, romanos etc., hasta la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, la inspiración es una, todos los pueblos aspiran a ser libres.

EZRA HOMSANY

14 DE ABRIL 2017