09 feb 2020 – 12:00 AM
TEMAS: coronavirusOpinión
Si yo fuera Xi Jinping, el ahora líder casi vitalicio de China, mandaría a imprimir 60 millones de copias de la novela La Peste, de Albert Camus, publicada el 10 de junio de 1947, y que toma como inspiración una plaga de cólera suscitada en Oran, lugar donde se desarrolla la novela, en 1849, y la distribuiría gratuitamente en la provincia de Hubei donde Wuhan, principal foco de contaminación y contagio del coronavirus, se encuentra localizada. El escrito describe los efectos que una plaga puede tener en la poblacion. A mi juicio, Camus y Kafka son los dos escritores que mejor profetizan las circunstancias a las que nuestras sociedades se verían abocadas en estas décadas convulsas y contemporáneas. La Peste, a la que algunos críticos titulan de existencialista (hecho que Albert siempre negó), pese a su temática y título, habla de como el hombre se enfrenta al absurdo (quien decide en una pandemia el contagio o no, y lo que es afrontar los irracionales caprichos y la devastadora fatalidad de la plaga). Pero sobre todo, Camus destaca la solidaridad humana y enfatiza: “en el hombre hay cosas mas dignas de admiracion que de desprecio”. En un diálogo de la obra, un paciente le pregunta al doctor: “¿quién le enseñó todo esto?” La respuesta fue instantanea: el sufrimiento. Pero en China, como estado totalitario, esta ocurriendo lo contrario. Vecino denuncia a vecino, justificadamente o no.
El día 30 de diciembre del 2019, el doctor y profesor de medicina Li Wenliang se encontraba realizando sus rondas en Wuhan. En esta observó que siete pacientes habían contraído un virus misterioso. Li, que después se contagiaría él mismo, advirtió a sus colegas. Estos le preguntaron : “¿es SARS nuevamente?”. En medio de la noche, funcionarios del Departamento de Salubridad de la ciudad le increparon que por qué había compartido esa información, sometiéndolo después a firmar un affidavit (declaración jurada) donde se le advertía que su conducta era “ilegal”. Las autoridades eran conscientes de que en el mes de enero se llevan a cabo las Asambleas del Pueblo del partido Comunista, y no querían estropear las celebraciones ni las próximas festividades del Año Nuevo Chino. Cuando 27 pacientes mas contrajeron el virus, los funcionarios anunciaron que la probable causa era neumonía, pero se dieron cuenta de algo insólito: las 27 personas trabajaban en un mercado de animales de Wuhan. “ Enfatizar la politica es siempre número 1”, dijo el gobernador de Hubei. La ciudad de Wuhan siguió con las planeadas actividades de ofrecer un banquete para 40,000 familias. Según Alexandra Phelan, epidemióloga de la Universidad de Georgetown, “proyectar optimismo y confianza , especialmente cuando no se cuenta con una data confiable, es altamente peligroso”.
Sin afán de ofender (todas las culturas tienen algo de poco común) los turistas que visitan Taipei, Taiwán, son llevados a la llamada Calle de las Serpientes, donde dispuestos comensales beben la sangre de estas, la que consideran altamente afrodisíaca. Los coronavirus son un amplio espectro de virus que se contagian en animales, pero que tienen la capacidad de mutarse y afectar también a humanos. De allí, al contagio hombre-hombre, es solo un paso más. Algunos científicos chinos creen que una especie de serpiente asiática y la cobra de esa misma región, que son comestibles para algunos en Wuhan, pueden haber sido la fuente del virus. A todo esto, y pese al control y secretismo que prima en todo estado totalitario, y a la pérdida de valioso tiempo, el 20 de enero las autoridades chinas se decidieron a actuar. Beijing mando a Wuhan al doctor Zhong Nanshan, que había sido clave en la lucha contra el SARS en el 2002-2003. Ese mismo enero 20, el doctor Zhong anunció en la televisión estatal que un solo paciente había infectado a 14 miembros del personal médico del hospital donde se le atendía.
Todavía la epidemia de esta nueva variación del coronavirus ni se acerca a las pandemias que han azotado a la raza humana a través de la historia. Según algunos cálculos, la viruela causó 300 millones de muertos; el sarampión, 200 millones.
La famosa llamada gripe española, así llamada no porque se originó en la península Ibérica, sino porque España fue el primer país en reportarla, y que se dio en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial(1917-18), alcanzó a ultimar de 50 millones a 100 millones de habitantes, o sea, del 3% al 6% de la población humana a la sazón. Pero este nuevo virus , cuya tasa de mortalidad es del 2.1% aproximadamente, es mas contagioso que el del SARS, y puede costar, según datos de Bloomberg, 4 veces más que los 40 mil millones que este último mermo de la economía mundial. Mientras tanto, el jinete del Apocalipsis sigue galopando… Digno de esta novela, acabo de leer que el doctor Li Wenliang, el primero en informar sobre este coronavirus, amonestado por las autoridades y después contagiado, acaba de sucumbir a la terrible enfermedad.
EZRA HOMSANY
El autor es empresario